Mudanza a Blog de Pensamiento lateral

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sábado, 25 de enero de 2014

RENUNCIAMOS AL LENGUAJE POR EL ENTENDIMIENTO

El lenguaje se define como un sistema de comunicación estructurado para el que existe un contexto de uso y ciertos principios combinatorios formales. Creo que no hay nadie que dude acerca de los objetivos del lenguaje. A saber: ser capaz de transmitir conceptos e ideas a otras personas. Hablaré a partir de aquí del lenguaje hablado y escrito en un idioma (y no a lenguajes de otro tipo como el gestual). El lenguaje ha evolucionado desde un reducido grupo de sonidos guturales a un sistema complejo profundamente enrevesado con lógica en el que todo lo que se necesita decir o comunicar tiene una serie de valores parametrizados de antemano con los que transmitir ese (y no otro) concepto. Nos ha costado entre un millón y cien mil años (los investigadores no se ponen de acuerdo en una fecha más rigurosa) llegar a este punto de sofisticación. Y apenas diez en mandarlo todo a tomar por el culo.

Esta herramienta, normalizada en nuestro país mediante la RAE en 1713, parece desgastarse con el paso del tiempo. El deterioro no es uno propiamente natural o cronológico. Tampoco de uso. Se trata de una herramienta que se desgasta mediante el uso selectivo de determinados términos (o partes, si seguimos con la metáfora) de modos incorrectos.

Los cimientos arenosos de la normalización

Durante los últimos años llevo siguiendo las modificaciones que la RAE realiza sobre el modo correcto de expresarnos, y estoy cada vez más decepcionado por la línea que va tomando el diccionario (otra herramienta de las pocas que aún respeto). El objetivo de la RAE es, según el estatuto único de su fundación por aquél entonces:

Objetivos de la RAE, 1713 - Fuente: RAE

Y, sin embargo, nos encontramos con que términos como “trigonometría”, un concepto arraigado en la disciplina matemática desde hace más de dos mil años (y de uso vigente en todo sistema educativo), aún no se encuentra registrado. Me pregunto el modo que pensaría Hiparco para cargarse sobre nuestras Letras.

Y, sin embargo, cada reforma trae la polémica arraigada en la imposición de un cambio que la sociedad ve como un atropello en aras de una normalización.

Al ritmo del más tonto

Cuando leo titulares, oigo los telediarios o leo columnas de opinión me llevo metafóricamente las manos a la cabeza (aún no me ha ocurrido nada que haya hecho que esto ocurra de modo literal). No puedo sino pensar que han sido escritos para tontos, y me remontan a mis años de estudios, tanto en el instituto como en la carrera, y sobre el ritmo que se aplicaba a cada materia.

Solo un par de profesores podrían destacarse de este mar de conformismo, desafiando un sistema y mediante el arrastre de más suspensos que aprobados. Para mí, ser un buen profesor no era aprender lo justo para que todos pudiesen llegar, sino forzarte a entender algo que no te entraba en la cabeza una y otra vez, intentando superarte a ti mismo para conseguir algo que antes no tenías.

Y, sin embargo, nos encontramos con tutores, titulares, noticias, foros, etc, en los que el lenguaje, el uso de los signos de puntuación y el modo de expresión es el más tonto posible con el objetivo de llegar a todos. Es decir, avanzar al ritmo del más tonto para que nadie se pierda.

El llevar de la mano más lamentable de la historia, y que nos trae las consecuencias de un mundo en el que la palabra alfeizar no es entendida salvo por unos pocos.

¿Cuántas veces has enviado un email y al obtener respuesta has pensado “o es tonto o no se ha enterado de nada”?

Ocurre a menudo, en todos los ámbitos, que la respuesta a un comunicado por escrito da lugar a un mal entendimiento entre ambas partes. Mi padre tiene una frase para ello: “No me interpretes, escúchame.”. Pero claro, eso requiere que la otra persona sea capaz de entender qué es lo que has dicho en vez de traducir aquello que más se adecúa a lo que desea oír.

Y se entremezclan dos hechos: el que no te pueden entender, y el que quieren leer otra cosa más afín a sus necesidades.


Si, bajo la premisa del entendimiento, reducimos el nivel de nuestro lenguaje, mi más sincera enhorabuena. Los buenos tiempos de los sonidos guturales van a volver.


Y tú, ¿cuidas el lenguaje o escribes para que te lean?





viernes, 17 de enero de 2014

AMBIGÜEDAD

Tenía una nariz prominente. De esas narices un tanto apáticas y curvadas hacia abajo. No del todo fea pero definitivamente no agraciada. Por otro lado había sido objeto constante de su obsesión, y desde muy temprana edad había decidido modificarla de algún modo, por supuesto, sin éxito ninguno.

Bajo la nariz tenía la boca, que si bien no se proyectaba hacia afuera como su nariz, tendía a una curvatura del todo excesiva en la comisura izquierda que parecía indicar una burla constante. Quizá por ello las entradas en sociedad se convertían pronto en escándalos de actitudes hacia su persona pasados los prudentes minutos de análisis facial del resto de invitados.

Por suerte contaba con una mitad de la cara buena, podríamos decir. Se trataba de la mitad superior, si contamos ese horrible tabique nasal como punto central de la cara. A ambos ojos de este muro de cartílago, y separándolos sin ninguna gracia, se encontraban los ojos ámbar más cautivadores de cuantos había en el mundo de bien que frecuentaba. La profundidad que despachaban era comparada a menudo con la prominencia de su nariz, llegando incluso a sus oídos el cotilleo que bailaba por los salones acerca de la apuesta. ¿Cuánta distancia hay entre la cumbre de su nariz hasta el punto más profundo del pozo de sus ojos?

Sin duda esto confería un aspecto señorial desdeñado por la envidia ajena, o al menos eso le gustaba creer.

Sobre la mitad buena de su cara, y con bastante abundancia, nacía el cabello fino que descansaba bien sobre una coleta o directamente sobre los hombros. Ora uno y luego el otro, en una vorágine de cambios que escandalizaban a todos con quien se encontraba.

Pero la mayor confusión y alboroto lo causaba el desconcierto de su sexo, ya que nunca le fue revelado a nadie, y sus padres, en el voto de silencio solicitado por su descendiente, conservaron su mutismo.


miércoles, 15 de enero de 2014

LAS MIRADAS DE DISCRIMINACIÓN

Obsessive Compulsive Disorden - Fuente: Rincón de la Psicología

Veinte inhalaciones profundas más para una completa relajación. O al menos así debería de haber sido. Pero su tercer psicólogo se equivocó, justo como los otros dos.

Abrió los ojos, pero el derecho realizó un cuádruple parpadeo antes de permanecer abierto durante catorce segundos. Observó a las quince personas del vagón que ocupaba, el número tres desde la cabina. Y él se hallaba sentado en el quinto asiento desde las dobles puertas centrales, tal y como debía ser. Justo su sitio. Su tercer psicólogo se había equivocado por cuarta vez. Notó un nudo en su único estómago. Carraspeó una vez, y ya habían pasado esos catorce segundos. Su ojo derecho parpadeó cuatro veces antes del final del quinto carraspeo.

Cuando eres un obseso compulsivo tanto dan veinte que diecinueve o veintiuna respiraciones hondas si hay quince personas en el mismo vagón que tú. O catorce o dieciséis, tanto daba. ¿Cuántas veces tenía que repetírselo  a los médicos? Estaba atrapado. Quince personas inhalando y exhalando un número indescifrable de veces todos y cada uno de los litros de aire del tercer vagón desde la cabina. Catorce segundos, tres parpadeos.

Miró a las tres chicas de su derecha con sus cinco carraspeos. Siete ojos lo observaban ya, y sólo llevaba tres paradas. Sintió la opresión del octavo ojo (cubierto por un parche de veintisiete centímetros de cinta. ¿O son treinta? Sintió nauseas. No pudo reprimir a su ojo derecho cuatro parpadeos.

Enlazó dos veces las manos, alternando un dedo de cada una de las manos. Luego dos de cada mano, dejando los dos pulgares en pareja. Antes de enlazarlos de tres en tres, carraspeó. Doce ojos sobre él. El muchacho del parche de veintisiete centímetros de cinta había perdido el interés.

Se anunció la siguiente parada por los tres altavoces distribuidos de manera equitativa a lo largo del tercer vagón, lo que hizo que girase la cabeza unos treinta grados hacia la izquierda, dejando la mirada en perpendicular al andén de ciento dos metros de largo.

Pasó el primer letrero, carraspeó. Pasó el segundo letrero, carraspeó. Cada vez que lo hacía notaba cómo un gemido de tres decibelios más alto de lo que debía se escapaba por su garganta de doce centímetros de longitud, escapando a hurtadillas entre sus treinta y dos dientes.

El tercer vagón, junto con el primero, segundo y cuarto, se detuvieron. Un pitido. Seis puertas automáticas se abrieron ante la insistencia de siete personas. Dos dentro y cinco fuera. El ojo derecho parpadeó cuatro veces tras los catorce segundos desde la última vez que parpadeó dos veces. Dos fuera y tres dentro. Carraspeó mientras se cerraban tres pares de puertas automáticas. Ahora había dieciocho pares de ojos, cinco nuevos, trece conocidos. El chico del parche de veintisiete centímetros de cinta se había ido con su único ojo.

-          “Gracias a dios” – suspiró aliviado, dejando escapar un carraspeo cuádruple.

¿Qué es lo que le había dicho su tercer psicólogo? Que se relajase de una vez. ¿Cómo se iba a relajar si todo el mundo le miraba? Echó la vista al suelo mientras el tercer vagón, llevándose al primero, segundo y cuartos, salía de la estación de ciento dos metros de largo. ¿Por qué no podían meterse en sus asuntos, fuesen cuales fuesen? Catorce segundos, su ojo derecho parpadeó.

Ocho mujeres, diez hombres, y un obseso compulsivo. Se rio carraspeando casi diez veces y treinta y dos ojos lo observaron.

Se le oprimía el pecho cuando eso ocurría casi cincuenta veces al día. Quedaban dos estaciones. Le tembló el ojo derecho dos veces. Dos estaciones…tres minutos. Doce minutos hasta casa, y dos giros de llave después estaría en el portal. Dejó de reprimir el tick del ojo mientras se le escapaba un carraspeo.

-          “Por dios, que sean doce exactos.”

Miró el reloj. Y diez y tres segundos, y cuatro segundos, y cinco segundos. Carraspeó. El segundero corría los trescientos sesenta grados o sesenta segundos a sesenta veces más rápido que el minutero, y a setecientas veinte veces más rápido que la manilla de las horas.

El tercer vagón frenaba, él levantó la mirada, perpendicular al andén de ciento dos metros de largo, con cinco parpadeos de su ojo derecho. Un cartel, carraspeó. Pasó el segundo cartel, carraspeó. El tren se detuvo. ¿Por qué todo el mundo le miraba?

-          “Se bajan doce, suben dos. Mejor.” – Parpadeó.

Tres mujeres, cinco hombres. Minuto cuarenta y siete segundos para su parada. No iba a llegar a tiempo.

-          “Vamooooos” – tres pares de puertas se cerraron, lo miraron ocho pares de ojos. Agachó la cabeza, mirando al suelo.

Su tercer psicólogo insistía en que él debía desplazarse siete paradas, o veintitrés minutos. ¡Veintitrés minutos! Rodeado de gente. Carraspeó. Rodeado de pares de ojos, y de terceros vagones con aire finito. Y el doble de tiempo para regresar a casa. Por dios, quería cerrar su puerta de tres cerraduras nueve veces, y quería hacerlo de inmediato.

Cerró los dos ojos, pero el ojo derecho se movió ligeramente cuatro veces. Se anunció la parada por los tres altavoces. Carraspeó mientras se levantaba. Ocho pares de ojos. Joder. Cada vez eran más. ¿Es que no tenían otra cosa que hacer?

Subió y bajó cinco veces el pestillo de la segunda puerta del grupo de puertas del centro del vagón, junto a un parpadeo de su ojo derecho cada vez que lo hacía, hasta que las seis puertas se abrieron al andén.

-          “Derecho, el pie derecho va primero.”

Uno, dos, tres, cuatro. Derecho, izquierdo, derecho,…cuarenta y dos pasos hasta los veintisiete escalones. Carraspeó. Un joven tuvo que esquivarlo a toda velocidad, pero él no iba a mirar a ver si se metía o no en el vagón. Escaleras delante, el pie derecho va primero. Un escalón, dos escalones. Su cabeza giró noventa grados en contra de su voluntad en dirección al vagón. El joven se había metido en el tercer vagón por la segunda puerta del grupo central.

“Bien” – pensó, girando la cabeza hacia delante, pisando con el pie derecho, pestañeando siete veces hasta que se dio cuenta de que no había podido evitarlo. – “Joder.”

Diez pasos desde las escaleras. El pie derecho primero. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nuevUna señora quiso pasar a través de él. Carraspeó y guiñó el ojo a la vez.

-          ¿No ve que está en medio? – volvió a pestañear. ¿Por qué coño no le entendían? Tenía que ir por aquí, ¡sólo quedaba el diez!

La señora lo esquivó, contorsionándose para poder pasar. Diez, y otros noventa grados a la derecha y caminar catorce pasos largos al tercer torno por la derecha. El pie derecho va primero.

Giró el torno carraspeando, y dando con la mano derecha tres golpecitos a la superficie metálica. Notó los dos ojos del vigilante y le devolvió un parpadeo con su ojo derecho.

Veinte pasos a la salida. El pie derecho va primero. Ocho minutos. Frenó en seco, el segundero volvió a pasar por el cenit del reloj. Volvió a andar con un carraspeo y un tick en el ojo y salió a la calle.

Paseó tranquilamente hasta su casa, saludando a un par de vecinos que encontró por el camino. Se detuvo a comprar un boleto de lotería en la casa de apuestas de debajo de su casa. Esperó un poco a ser atendido. Antes de subir a casa pasó a comprar el pan, totalmente convencido de que su mujer no habría salido a la calle.

Subió las escaleras como siempre lo había hecho desde que tenía uso de razón: corriendo y con una sonrisa en la cara. Usaba la barra de pan para balancear los brazos. Le encantaba trotar hacia arriba.

Abrió la puerta de su casa y notó cómo aún no se había ventilado. En la cocina su mujer señalaba el libro que su hijo mayor intentaba leer con muchas dificultades.

-          ¡Hola, papá!
-          ¡Hola, hijo! – chocó la mano con su hijo y besó a su mujer. – Hola, cariño.

Dejó unos segundos la mano levantada.

-          ¡Hola, papá! – su hijo volvió a chocar una segunda vez la mano de su padre, y una tercera – ¡Hola, papá!
-          Hola, campeón – miró a su mujer – Quiero apuntar un par de cosas en las que he pensado, ¿te importa abrir la casa media hora y me pongo a hacer la comida? – besó a su mujer y salió hacia el salón.

Se sentó en el ordenador, que había dejado encendido unas horas antes, y tecleó sobre el documento abierto:

“Día 83. El psicólogo no ha sospechado nada y piensa que soy obseso-compulsivo. No he tenido ningún problema.

Hablar de los ejercicios que me ha recomendado.

Que no se me olvide transmitir la sensación que tengo cada vez que me monto en el metro al ser observado. Necesito poder explicarle a él que es normal”

-          ¡Papá! ¡Un coche! – su hijo había salido corriendo de la cocina con un pequeño coche de juguete – ¡Un coche!  - pestañeó tres veces con su ojito derecho - ¡Papá, un coche!




Todos tenemos un poco de esta enfermedad con nosotros. Aislar a estas personas es negar un poquito de nosotros mismos.


Conversación verídica sobre el T.O.C.

martes, 7 de enero de 2014

LAS APLICACIONES PRÁCTICAS DEL ABURRIDO TEOREMA DE ROLLE

“Las matemáticas no valen para la vida real.”

Creo que esta ha sido la postura de muchísima gente a lo largo de muchísimos años. ¿Para qué aprender matemática teórica si no puedo aplicarla al día a día? Si me limito a hacer sumas, restas, multiplicaciones y divisiones, y, además de eso, uso la calculadora, ¿para qué me voy a molestar en aprenderlo? Mejor paso y digo que se me dan mal.

¿Quién es ese tal Rolle?


Michel Rolle con ricitos - Fuente: Mc Graw Hill

Michel Rolle fue un matemático francés nacido en 1652 hijo de un comerciante y una mujer de la que no se sabe apenas nada. Al parecer no debió hacer más que criar a un genio (un trabajo nunca reconocido). La poca información que tenemos sobre este hombre no viene ni siquiera de Francia, sino del Departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Indiana, que colabora en el Proyecto Galileo.

Lo que merece destacar de este hombre es que no fue a la universidad, sino que a partir de unos conocimientos muy rudimentarios de la matemática se enseñó a sí mismo álgebra y, no contento con cómo se encontraba la matemática de la época, investigó hasta convertirse en la persona que conocemos hoy en día.

¿Qué es eso del Teorema de Rolle? (Propiamente dicho, el rollo matemático que te puedes saltar sin problema)


Si una función es:
Continua en [a, b]
Derivable en (a, b)
Y si f(a) = f(b)

Entonces, existe algún punto c   (a, b) en el que f'(c) = 0.


Gráfica que no eres capaz de entender en el que (te prometo) se explica esto. Fuente: ViTutor

La interpretación gráfica del teorema de Rolle nos dice que hay un punto en el que la tangente es paralela al eje de abscisas.

Para los que no lo hemos entendido: ¿Y qué puñetas quiere decir eso?


Pues la verdad es que es algo bastante obvio lo que dijo Rolle, pero utilizó formalismos matemáticos para confundirnos a todos en un proceso similar a lo que hacen los artistas con sus cuadros cuando los describen del tipo “El traje nuevo del emperador”. De modo que ves las fórmulas, letras y signos encriptados y lo único que puedes decir es:

“Pues va a tener razón este tal Rolle.”

Traducido a un lenguaje que podamos entender, y mediante una serie de ejemplos, trataré de que podáis comprenderlo aquellos que os veáis identificados en esta frase:


1)      Caso 1. El río

Imagina que estás a un lado de un río lo suficientemente largo como para que no veas ni dónde empieza ni dónde termina (como suele ocurrir con casi todos los ríos que se precien). Este río, además, ha tenido la amabilidad de ser siempre de un ancho constante y no enroscarse sobre sí mismo. Por ejemplo el siguiente tramo:

Río  Paraná Copeá (Amazonas), un río bueno y decente que nos ayuda con el ejemplo. Fuente – Google Maps

El Teorema de Rolle te dice que lo siente mucho, pero que si quieres cruzarlo (y a menos que tengas un aparato volador): "Te vas a mojar, tío". Toda esa jerga matemática te dice que si intentas cruzarlo vas a tener que pasar, sí o sí, por el agua.

Obviamente es algo que si hubieses preguntado a cualquier constructor de puentes te hubiese comentado. O a un pescador. O a tu madre.

“No puedes cruzar un río sin mojarte, mejor construye un puente.”
“No puedes cruzar un río sin mojarte, pero lo importante es  lo que obtienes de él.”
“¿Quieres quitarte de ahí? Que pareces tonto, al final te mojas, y luego no me vengas llorando.”

2)      Caso 2. Yo ya no quiero vivir, me tiro.

Aunque parezca mentira hay mucha gente que se suicida en el mundo. Y un gran porcentaje de ellos utilizan grandes edificios o estructuras, montañas, cañones, o cualquier abertura en el suelo para tirarse a un nivel inferior con la esperanza de llegar abajo y despachurrarse (sí, existe esta palabra) contra el suelo.

Figura suicidándose – Fuente 123RF

Si vemos la trayectoria de la caída podemos asegurar varias cosas sobre ella. Por ejemplo, que es continua y que pasa por todos y cada uno de los pisos del edificio en cuestión antes de llegar al suelo. Del Teorema de Rolle se desprende que, o aprendemos a volar en unos segundos, o el trompazo nos va a abrir la cabeza.

3)      Caso 3. El amor

Pero no todo es física pura o materialismo suicida, el Teorema de Rolle puede aplicarse también a aspectos tan abstractos (químicamente) como el amor. Sin duda tú has estado enamorado en algún momento de tu vida, y un tiempo antes que eso no lo estabas. De ese modo se puede alegar:

“Si hoy estás enamorado y hace un año no lo estabas, en algún momento de este último año tú te enamoraste.”

Es decir, que existe un momento del tiempo (quizá no tengas ni idea de cuándo está) en el que pasaste a estar enamorado.


Me imagino que Rolle no tendría estas aplicaciones en la cabeza. Sinceramente, y por el bien de las ramas científicas del conocimiento, eso espero.


La pregunta disparatada - El poder del pensamiento lateral


Aunque este post entero podría contemplarse bajo el punto de vista de ver la matemática desde otro ángulo, quiero aun así hacer una pregunta de este tipo. ¿Se te ocurre alguna aplicación más del Teorema de Rolle?

sábado, 28 de diciembre de 2013

LAS PALABRAS ROTAS

Sabía perfectamente lo que ocurriría después. Era completamente consciente de lo que acaecería a cada segundo tras aquellas palabras. Del orden y de cada uno de los factores implicados que cobrarían vida después. Prácticamente era capaz de ver cómo las sombras se deslizaban antes de que los objetos que las provocarían lo hiciesen.

En mitad de la quietud del silencio pudo verlo todo. Todas y cada una de las partículas de polvo que se apartarían mientras ella se desplazaba a toda velocidad mientras se marchaba, estando aún quieta donde él la había dejado detenida en el tiempo. Y las lágrimas de dolor que aún no habían brotado. Cada una de las palabras parecían contadas y conocidas antes de ser pronunciadas, y, sin embargo, aún no se había anunciado nada.

Se recordó a sí mismo con la esfera de rodamiento en la mano, unas horas antes. Si era lanzado de un modo específico y conocido, entonces la reacción era, del mismo modo, conocida. Cada golpe, sonido y vibración, el modo en que la esfera de titanio giraría sobre sí misma al golpear un objeto solo perceptible por las irregularidades de su superficie. Y el reflejo sobre la misma en función del ángulo en que te asomases a ella.

Podía ver cada reacción, cada músculo, cada silencio vacío y todas las palabras entre medias. Cada pestañeo inconsciente sería contemplado mucho antes de haberse producido.

"Cuando tu objeto de estudio ha sido analizado durante tanto tiempo, la precognición basada en el conocimiento se puede calcular con imposibles fórmulas en tu cerebro de un modo natural e inconsciente. Mucho mejor que lo que podrías decir sobre ti mismo."

Y el tiempo avanzó, arrastrado por las primeras palabras, en la dirección en la que debía. Hacia el dolor y las lágrimas amargas, hacia las palabras quedas que rompían y construían el silencio a su alrededor, a las partículas de polvo que desplazaba con sus movimientos. Pestañeos inconscientes perfectamente catalogados mientras los labios conocidos erigían las detestadas palabras conocidas de antemano, conocidas mucho antes de ser pronunciadas.

Y contempló cómo se alejaba, desplazando las partículas de polvo.

jueves, 26 de diciembre de 2013

MINECRAFT, EL CRASH TEST Y EL PENSAMIENTO LATERAL

¿Qué es eso de Minecraft?

Es un juego. Ha sido catalogado como "juego de construcción". Y, sí, puedes hacer casitas, grandes construcciones e incluso pueblos. Pero Minecraft tiene un punto de supervivencia que, unido al hecho de que puedas construir todo el mundo, genera bastante adición.

Os adjunto el vídeo trailer de Minecraft, que lleva nada menos que 79 millones de reproducciones.

Trailer Minecraft - Fuente Minecraft

En las siguiente imágenes veis el mundo "típico" minecraftiano. Es un mundo basado en bloques de 1x1x1 metros de distintos tipos: roca, madera, tierra, etc. En la imagen veis terreno verde, árboles, una masa de agua y una torre construida, así como varios túneles o cuevas que explorar por debajo del mundo.

Fuente: eSourceEngine

En las próximas, sin embargo, veréis hasta qué punto (constructivo) se ha llegado con este juego. Se han hecho auténticas obras de arte que han llevado semanas de trabajo.

 
Castillo de "Juego de Tronos" - Fuente Pixfans


El castillo no se queda ahí (porque se ha construido todo el reino).

Hace ya un tiempo, cuando Google sacó Drive (ese paquete de opciones tipo Office) me plantee junto con un amigo la siguiente pregunta: ¿Puedo utilizar una hoja excel para jugar a las damas con él?

La pregunta tiene respuesta simple: SÍ. De hecho se puede usar incluso una hoja de texto a modo de Chat entre muchas personas.

Pero, ¿y por qué hacer eso? El Crash test

Porque supone un reto. Porque es una opción como cualquier otra de demostrar que puedes usar un tenedor para tomar sopa. ¿Que vas a tardar más? Sin duda alguna, pero un reto es un reto, y no tendría gracia de ser sencillo.

Cuando cualquier producto se lanza al mercado (un automóvil, un ordenador, un programa, hasta los juguetes infantiles) pasan por un proceso llamado "Crash Test" que, básicamente, lo que intenta es ver bajo qué circunstancias el producto se rompe.

Los juegos, como este de Minecraft del que voy a hablar, suelen tener varios Crash Test. 

Por un lado está el tema de la jugabilidad. Especialistas "probadores" testean el juego en busca de errores o bugs que puedan arruinar el juego del usuario final para repararlos y que el que compra el juego no se los encuentre.

Y por el otro está el asunto del uso que se le da al programa.

Minecraft empezó como un juego de aventuras orientado a la supervivencia y se ha convertido en una herramienta friki que ha desplazado al Juego de la vida en cuanto a aplicaciones divergentes dentro del propio juego. Y me explico: existen unos pequeños subprogramas llamados "mods" hechos por usuarios que completan el juego Minecraft original. Así, por ejemplo, hay mods que añaden más biomas, nuevos materiales, y construcciones instantáneas.

Pero lejos de quedarse ahí, los programadores de mods han desarrollado un universo y cultura paralelos a Minecraft y que se implementa a la perfección con el juego. Se ha llegado a aspectos como programar con Minecraft circuitos lógicos sobre el mundo, circuitos que dejan a la altura del betún mis estudios de electrónica.


Circuitos de Redstone (material conductor en Minecraft) - Fuente: Hydra Media Course

¿Por qué programar en Minecraft cuando hay programas específicos para programar?

Tras días de estudio y análisis, tras preguntar por foros y pasar horas de dedicación a entender (ni de coña construir) circuitos complejos y sus implicaciones en el juego he llegado a la conclusión de que se trata de otra variante del sistema de Pensamiento Lateral en el que tantos esperamos mejorar.

Así Minecraft se ha convertido en una plataforma digital para actividades como el modelismo. Ymgarl demuestra así su capacidad en un vídeo en que construye a cámara rápida varias figuras. Sin duda todo un reto teniendo en cuenta que hay que poner cada uno de los bloques de uno en uno, y borrarlo si te has equivocado. Los últimos segundos son, simplemente, impresionantes.

"Minecraft timelapse: Gold" - Ymgarl

Minecraft puede ser también usado como base de programación para muñecos Transformers. ¿Os acordáis de esos muñecos tan chulos coche-robots que Hollywood estropeó hace poco? Pues KillerCreeper55 ha usado el equivalente virtual a una decena de campos de fútbol (5000 bloques de comando) para que el robot se expanda y se encoja.

Una obra de arte virtual que tiene semanas de trabajo detrás: diseño, secuencias de animación, programación y grabado. Y, además, bien explicado en el vídeo:

Transformer in Minecraft | Animated!!! - KillerCreeper55

La tercera muestra que os traigo de pensamiento lateral en Minecraft viene de la mano del mismo autor anterior (KillerCreeper55) que no sólo se queda en tutoriales del juego y ampliaciones de mods o trabajos como el anterior. Se ha pasado al mundo del corto. No sé hasta qué punto podría presentarse a certámenes teniendo en cuenta que probablemente Minecraft quiera pillar cacho. Un corto animado sobre el bloque más absurdo del juego: la esponja:

Minecraft | Historia de una esponja - KillerCreeper55


Lo que podemos deducir de la gente que ha dedicado horas a la creación de contenido sobre la base de un juego para otra gente que no tiene ni por qué jugarlo merece, como poco, la atención y admiración de todos aquellos que miramos cada día los elementos básicos que nos rodean sin saber darles un uso distinto. Ellos han podido hacerlo.

A eso se lo llama Pensamiento Divergente.





Y tú, ¿sabrías poner algún ejemplo de pensamiento divergente que te haya sorprendido?

martes, 24 de diciembre de 2013

MUCHO ME TEMO QUE TÚ TAMBIÉN ERES IDIOTA

Cyanide And Hapiness

Es algo que no podremos evitar. ¿Sabes esa situación en que miras a alguien que está molestando o que no actúa como debería? Pues seguro que alguien te ha mirado del mismo modo pensando para sí que eres  un profundo idiota.

Pero no te preocupes demasiado, ser idiota no es del todo malo. Hay idiotas que han llegado increíblemente lejos en la vida. Algunos incluso son millonarios. Tampoco intentes curarte, no funciona nada. Se es idiota a nivel genético, poco harás yendo a tratamientos especiales o leyendo libros. De este modo sólo parecerás menos idiota de lo que en realidad eres, pero esto es como mentir y, a la larga, te acaban pillando. Y que conste que a mi me lo ha dicho un amigo.

Todo esto viene a raíz de una conversación con unos amigos en una cena. Eso, sumado al hecho de mi ambicioso plan de llamar a todo el mundo idiota quedando impune. Lo tenía preparado, no penséis que no:


¿Qué es ser idiota?

Fuente: Marlex

Según la RAE vamos a ver que hay gente que sólo posee una de las acepciones mientras que algunos somos auténticas joyas con patas:
  1. Que padece de idiocia. Idiocia: Trastorno caracterizado por una deficiencia muy profunda de las facultades mentales, congénita o adquirida en las primeras edades de la vida.
  2. Engreído sin fundamento para ello.
  3. Tonto, corto de entendimiento.
  4. Que carece de toda instrucción.

Grandes idiotas de la historia

Idiota entrenando - Fuente: Blog Joins

Os pongo sólo dos, pero es cuestión de buscarlos. Porque los hay, creedme.

Newton, el padre de la mecánica clásica y nombrado caballero de Inglaterra, ahí donde le veis, se perforó un ojo con una aguja para comprobar qué es lo que ocurría. Tuvo suerte, en realidad sólo tuvo que pasar dos semanas a oscuras para salvar la vista y no le ocurrió nada permanente. Y en ese momento no estaba siendo el eminente personaje histórico, sino un completo y profundo idiota.

Otro digno idiota con el que podéis competir fue el emperador Menelik (Abisinia, ahora Etiopía), que cuando se enteró de lo que hacía una silla eléctrica encargó tres a los Estados Unidos. Esto ya puede ser tildado de idiota para alguno, pero no se quedaba ahí la cosa. Resulta que por aquél entonces (1890) Abisinia no contaba con suministro eléctrico. Nuestro campeón no tenía ni idea de que hacía falta electricidad para usar la silla eléctrica. Acabó usando una como trono.




De modo que no tengáis miedo a ser idiotas. Es más, no podéis evitarlo, de modo que sacadle todo el provecho y jugo posible. Grabaros y subidlo al Youtube, por ejemplo. Siempre habrá héroes anónimos que nos ayudan a superarnos.



Y tú, ¿has sido señalado por idiota? ¿Alguna experiencia o trauma que contar al respecto?

¡Ah! Y Feliz Hoy a todos.

viernes, 20 de diciembre de 2013

TODOS LOS DEMÁS

Fuente: CNN México 

Todos los demás estuvieron de acuerdo en varios factores: decían que nunca sería capaz de recuperarse de aquello, que nunca podría volver a levantar la cabeza del estado en que se encontraba. Y esa presión de grupo hizo que él bajase la cabeza y no se recuperase.

Con el paso del tiempo el peso se convirtió en su estigma personal, en la razón y nombre para nombrarlo. "Es él, ese, el Cabizbajo.". Cada vez que era mentado, se encogía levemente sobre sí mismo, dejando que la tristeza ocupase todo el espacio que dejaba libre al menguar. Y, cada vez que se agachaba, lo mencionaban con aquél nombre.

Cabizbajo, el más débil de todos ellos, antes fuente de emoción y rebeldía, andaba ahora agazapado entre las sombras de todos los demás, que lo miraban desde arriba.

Pronto necesitó de apoyo para los hombros, que caían recostados en los asideros de las muletas que lo sostenían. Cabizbajo había dejado de hablar e interactuar, pero oía y escuchaba su ya antiguo nombre que le hacía postrarse bajo todos los demás, cada vez mas cerca del suelo. Hasta que las muletas quedaron altas.

Rápido se arrastraba a ras de suelo, arrodillado, con las rótulas envueltas en el charco de sangre que acarreaba al avanzar. Aún los oía, pero Todos los demás parecían ajenos a su presencia pese a la tos que lo caracterizaba. Así y todo, Cabizbajo era foco de sus comentarios, mencionado como el ejemplo detestable de quien no luchó.

Y acabó por reptar llorando quejidos incómodos y lástima y arañazos que no dejaban eco que mirar salvo un leve rastro de lo que fue, mientras Todos los Demás lo aludían en sus crónicas de quien no ser y a quien evitar.



miércoles, 18 de diciembre de 2013

¿QUÉ REGALAR ESTOS DÍAS? LOS REGALOS DE NAVIDAD (Y EL PROBLEMA DE LOS TÍOS)


Ya sea porque te guste un regordete norteño o tres viajeros del sur la navidad va de hacer regalos, consumir, gastar, envolver, recibir regalos, desenvolver y poner esa cara de "¡Uau! ¡Es lo que quería!" cuando en realidad lo que te han regalado ni te gusta ni lo necesitas, podrías prescindir de ello o no le ves utilidad ninguna.

De modo que estamos a unos días de que empiecen las fiestas y no sabemos qué regalar. Surge un problema que, sobretodo los tíos (por falta de imaginación) tememos. Y no es tanto el no tener el regalo perfecto. Todos los tíos sabemos que el regalo perfecto tiene forma de unicornio y que nunca lo conseguiremos.

El problema viene de la indesición y la no-compra. En el momento de abrir los regalos las mujeres simplemente te arrancarán la cabeza con la mirada y añadirán cosas como "sólo era un detalle", "¿Tanto te hubiese costado?" mientras que los tíos se mirarán los unos a los otros, todos sin regalos, sin entender muy bien lo que está ocurriendo.

De modo que si no quieres que tu mujer-hermana-madre-tía te arranque metafóricamente la cabeza debes regalar algo. El problema es "¿Y qué puñetas regalo yo?"

De modo que los tíos salimos a la calle (ya abarrotada de gente-tíos preocupados) con objeto de pasar por la primera tienda que encontremos a comprar "cualquier cosa" y volver rápido. He de advertir que esto puede incluso durar varias semanas. De hecho si te paseas por Madrid centro verás muchísimas caras de hombres profundamente preocupados en encontrar cualquier cosa. Y sin éxito, claro.

Enfoco esto para los tíos por dos motivos. De modo que no os sintáis excluidas, pero no tengo vuestra solución.

1) A nosotros con un desayunos nos habéis ganado.
2) La idea que voy a proponer no vale para un tío.


SOLUCIÓN PARA LOS TÍOS

Es bien sabido por todos que a ellas les gusta la lectura (si es que no la habéis cagado, probar suerte en la calle). Pero comprar un libro puede ser difícil. Son caros, no sabes si lo tiene o no, y elijas el que elijas es improbable que le guste, de modo que acabará usándolo como regalo a otro familiar. Por suerte en ese momento tú habrás olvidado que ese fue el libro que le regalaste y no podrás cara de sorpresa delatora.

Pero hay una solución, al menos para el precio y la originalidad. y es acudir a la ONG YOOOU y coger uno o veinte libros.

Por desgracia no está en todas partes (aún) pero si vivís en Madrid esta puede ser una fuente de regalos inagotable. Pongo una foto de la librería de esta ONG que se encuentra en la C/Covarrubias:

Imagen tomada del Blog leyendoyleyendo

Regalar libros de esta curiosa biblioteca no sólo te ayuda a ti (que aún a día de hoy andarás perdido) sino que ayuda a proyectos sociales gracias a esta ONG.

¿El precio de un libro? La voluntad.

Y tú, ¿tienes algún tío en casa? Si es así no dejes de instarle que visite esta biblioteca.
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viernes, 13 de diciembre de 2013

EL RELOJ DE ARENA

Reloj de arena en un programa de diseño específico (Paint)

Y roe la roca y dilata la piel, rompe muros con el roce de la brisa y destroza corazones.
Pero consume incendios y repuebla bosques, e idea especies y purga los mares.
Pero las extingue y los empapa de ácido. Y rompe, y daña, y quema y sana.

Erige montañas y las desgasta.
Repuebla y mata.
Extingue y crea.
Y fluye.

Más que nada, fluye hacia lo que siempre hemos estimado que es "delante" mientras nos desgasta, mientras nos vence lentamente y nos roe como a la roca. Mientras nos cambia y enriquece y nos acerca al final de un modo inexorable.

Y fluye hacia el frente y final desde el esbozo de lo que seríamos hasta zanjarnos roídos como roca con la piel dilatada, rotos por el roce de una brisa y henchido el corazón de nostalgia.
Pero  nos apaga dejando frutos nuevos, purgando nuestro pasado de nosotros.
Y los matará de un modo lento y corrosivo. Y rompe, y daña, y quema y sana.




El tiempo es el único recurso que nunca podrás recuperar, inviértelo en quien de verdad desees. Si lo dudas, la pista viene de mano del tiempo que se te escapa en vez de congelarse.


jueves, 12 de diciembre de 2013

ESTAR PARADO, PERO COMO SI NO. EL RETO DE PARECER OCUPADO


Hacer como que estás ocupado - Fuente saltandlightblog

Cada vez más surge un tema entre antiguos compañeros de trabajo, amigos de toda la vida, compañeros de la universidad, familiares, etc de tener que decir qué es lo que estamos haciendo con nuestra vida en ese momento.

Decir “estoy en paro” se ha convertido en un estigma social cada vez más extendido. A nuestro alrededor caen constantemente compañeros a las ya dadas de sí arcas del paro.

Y, aunque se trata de un mal común, tenemos cierta reticencia a decir que estamos parados. ¿El motivo? La falta de confianza del empresario hacia nosotros, el que los demás piensen que nos han despedido, la empresa ha quebrado por nuestra culpa o la falta de ingresos como bajada de nivel social son algunas de las causas por las que en algunos momentos cambiamos de tema o saltamos a comentar los proyectos en los que estamos embarcados.

"Estoy estudiando inglés", "Estoy mirando", "Busco trabajo"

Y comento todo esto porque me he dado cuenta en primera persona de lo que es no tener trabajo. La presión social por que busque un trabajo ideal se acentúa con el paso de los días. Apenas hace tres meses que dejé mi anterior trabajo y cada vez con más frecuencia la gente me insiste en que comience a buscar rápido.

¿Mi contestación-excusa ante las personas que me preguntan “¿Estás en el paro?”?

Desde hace menos de dos meses comencé un proyecto nuevo basado en uno que dejé a medias (un blog-Fotolog). Para los que no lo sepan un Fotolog es una especie de blog muy muy limitado capaz de albergar una fotografía y un texto corto a diario. En mi ya clausurado Fotolog tocaba música, vivencias y momentos graciosos, así como algún relato o teorema absurdo.

Para aquellos que me conocéis ya sabéis que algo que siempre me ha gustado ha sido escribir enrevesadas historias con giros. El objetivo era el de conseguir estupefacción de mi “público”. Si lograba una mirada de incredulidad sumado a una sonrisa, entonces tenía mi premio.

De modo que cuando las personas me preguntan “¿A qué te dedicas?” les respondo: “Soy escritor, llevo un Blog.”

Y es que, al igual que un empresario lleva una empresa o un obrero de la construcción tiene una nómina que lo abala, yo tengo un trabajo detrás que va creciendo, y que, gracias a gente como tú, va tomando forma a modo de artículos, post curiosos o, como acabo de hacer hace unos días, una sección a mis tuitcuentos.

Espero ir poco a poco ampliando el Blog con las secciones:


E igual me animo a hacer un videoblog semanal. Lo iré viendo con el tiempo.


¿Y tú? ¿Cuál es tu excusa para no decir que estás en paro?

martes, 10 de diciembre de 2013

SEX O SEXO, PORN O PORNO. Seremos unos cerdos, pero nuestro inglés parece mejorar

Un gorrino (probablemente hispanohablante)


No sé si conoceréis Google Trends. Si os dedicáis al SEO o lo tenéis cerca, seguro que sí. Se trata de una web-herramienta capaz de darnos una serie de datos sobre las búsquedas en Internet. En el momento en que lo conocí me pregunte qué tipo de información podría sacar de esta web, y realicé las típicas búsquedas que tuviesen que ver con mi blog tales como “relato” o “empresa”. Empresas típicas, así como combinaciones de ellas. A fin de cuentas ese parecía ser el objetivo de esta herramienta.

No obstante, y para el cerebro de un tío, Internet no es solamente un lugar de enriquecimiento cultural o de intercambio de datos, un modo de aprender y llegar a ser más culto. Internet, para un tío como yo como un amigo (que me lo ha contado) es también un sitio donde:
  • Encontrar accidentes, algunos de ellos mortales;
  • Localizar cosas interesantes, de esas que aparecían en los márgenes de los libros de Ciencias Naturales y que era con lo único que te quedabas al final del curso;
  • Trollear, tocar los huevos, e, incluso, ser expulsado una y otra vez de foros;
  • Buscar guarradas. Quizá un 95% de Internet sea eso: buscar guarradas de las buenas.
Por lo tanto me metí en Google Trends de nuevo para satisfacer mi curiosidad:

  • ¿Cuántas veces busca la gente "porno"?
  • ¿Cuántas veces busca la gente "sexo"?
Uno de los artículos más importantes, documentados y resumidos sin la eliminación de puntos imprescindibles son: este (Cómo nació Internet) y este otro (Internet, ¿qué es? ¿para qué sirve?). Y, no obstante, ni "sexo" ni "porno" aparecen en los artículos. En ninguno. Es como si el negocio número uno en Internet no existiese, a pesar de que prácticamente todas las webs altamente frecuentadas tienen banners a webs de contenido sexual.


La única referencia que he localizado es la siguiente, inserta como un comentario marginal en Wikipedia (Internet): "La pornografía representa buena parte del tráfico en Internet, siendo a menudo un aspecto controvertido de la red por las implicaciones morales que le acompañan. Proporciona a menudo una fuente significativa del rédito de publicidad para otros sitios. Muchos gobiernos han procurado sin éxito poner restricciones en el uso de ambas industrias en Internet."

No obstante, si abrimos un poco el abanico de la búsqueda nos encontramos con artículos interesantísimos sobre que, básicamente, Internet es porno y sexo: "Just how big are porn sites?"



De modo que tanto el porno como el sexo y sus búsquedas están "ocultos" tras un velo tabú que nos asusta a todos. Pues bien, tras las dos búsquedas de "sexo" y "porno" obtuve estos gráficos:

Gráfico 1. "Sexo" vs "Sex"

Además de decirnos que "sex" gana por goleada a "sexo" en las búsquedas nos dice que los de Cabo Verde tienen un antebrazo como una pierna. Aunque apenas se perciba, la búsqueda de "sexo" poco a poco, a lo largo de los años de la búsqueda ha sido menor, mientras que "sex" ha ido aumentando de un modo bastante notable.

Gráfico 2. "Porno" vs "Porn"


En este gráfico tenemos un problema. Y es el siguiente: mientras que "sexo" es un término únicamente hispano, "porno" significa porno tanto en castellano como en albanés, alemán, azerí, bosnio, y un largo etcétera de lenguas.

Por lo tanto se ve "empañado" para sacar una solución que no sea: a nivel global, cada vez somos más guarros.




CONCLUSIÓN

Resulta evidente para cualquier ojo preocupado por el bajo nivel del inglés en España que tanto nosotros como nuestros amigos hispanohablantes estamos mejorando en inglés, ya que buscamos "sex" en lugar de "sexo".

Es eso o el resto del mundo se guarrifica y nosotros no. Y dudo mucho que haya algo malo y denigrante que los que hablamos español no lo tengamos entre nuestras cualidades. A fin de cuentas siempre hemos sido la vanguardia de las taras (y mejorando).

miércoles, 4 de diciembre de 2013

EL FUNCIONAMIENTO DE MI CEREBRO. DÓBLAME LA RAM, POR FAVOR



En la imagen, los personajes Orphu y Mahnmut de Dan Simmons - por Lostro

Si esperas entenderme, no es aquí, te has equivocado.

Me ha ocurrido en ocasiones, y cada vez con más frecuencia, que olvido de un momento a otro de aquello que estaba diciendo. O que, mientras me habla alguien, yo me evado a ninguna parte y vuelvo con un: “¿Qué?”

De modo que rápidamente he ido a buscar un experto en esto que me está ocurriendo. Por supuesto debía ser alguien que me entienda y me explique aquello que necesito saber y que me inquieta, unido a la comprensión y la ayuda. De modo que he tecleado en Google “a veces olvido lo que estoy diciendo”.

He de decir que me ha decepcionado mucho lo que he leído. Pasando por alto los trolls y los enlaces que realmente no tienen nada que ver, encontré una página interesante. En ella la doctora Aliza A. Lifshitz da una serie de explicaciones probables sobre la pérdida de memoria en personas no afectadas por la edad. He de hacer un aparte para decir algo sobre la doctora Aliza. Según su biografía “ha sido la experta en salud de la cadena de televisión Univisión desde 1988”. Dado que se trata del año en que nací y que ella parece más joven que yo resulta obvio que aquí pasa algo raro.

Continúo ahora con la enumeración de posibles causas de las pérdidas de memoria, añadiendo comentarios.

1)      Medicamentos. No es el caso

2)      Alcohol. Apenas bebo en contadas ocasiones.

3)      Tabaco. No fumo.

4)      Drogas. ¿Café quizás?

5)      Falta de sueño. Dejémoslo en un puede, porque duermo poco y sin constancia pero me despierto totalmente nuevo madrugando incluso sin despertador.

6)      Depresión y ansiedad. Esto tampoco es.

7)      Estrés. Aquí tenemos el primer candidato serio. Soy de esas personas que si no están haciendo algo acaban perforándose el estómago de los nervios.

8)      Nutrición deficiente. Sin problema. Me nutro todo lo que puedo.

9)      Envejecimiento. De esto no se libra nadie, pero dado que tengo 25 años (casi 26) esto lo dejamos en el montón de “probablemente no”.

10)   Lesiones en la cabeza. No se ha dado.

11)   Apoplejía (o accidente cerebrovascular). Y esto tampoco.

12)   Demencia. Me la apunto como “probable” por descarte.


No son pocas las personas que, a mitad de una conversación, me han tenido que llamar la atención por “no estar allí”, en ocasiones cuando yo mismo estaba hablando. ¿A cuánta gente le habré dicho pasados unos segundos de silencio “¿De qué estaba yo hablando?”?

De modo que he seguido dando vueltas al asunto. Y he sacado dos factores en común:

1)      Me ocurre cuando intento acceder a la memoria.
2)      Me ocurre cuando muchísimas ideas o conceptos hacen tapón.

Por eso he llegado a la conclusión de que más que un “me he olvidado” lo que tengo es un “necesito más RAM”. Mi problema es que diverjo demasiado, o, explicado de otro modo, mi cerebro procrastina todo lo que quiere y más, sin pedir permiso.

En esa línea cada vez que pienso en las limitaciones de procesamiento de mi cerebro pienso en los “moravecs”. Por supuesto, criaturas inventadas capaces de ampliar sus cerebros orgánicos con una migaja de electrónica, lo que les da la oportunidad de estar reparando las velas de un navío mientras se mantiene una conversación por tensorayo y se recita Shakespeare en línea con un colega (Ilión – Dan Simmons).

Y qué envidia el poder hacer eso.


Y a ti, ¿te gustaría poder leer, hablar y ver una película al mismo tiempo sin dejar nada a medias?