Mudanza a Blog de Pensamiento lateral

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sábado, 22 de febrero de 2014

CONSIGUE TUS OBJETIVOS RETÁNDOTE



Estaba un día haciendo una cola para la recogida de unas entradas y surgió en la fila una conversación interesante acerca de emprender proyectos personales. ¡No de monetizarlos o llegar a ser un profesional en lo que haces! Hablamos de algo mucho más sencillo.

Escalando una pared de hielo - Fuente: Fondos de escritorio gratis
Quienes me conozcáis sabéis que, si algo me interesa, acabaré sabiendo de eso, involucrándome bastante de mi tiempo libre en aprender y mejorar. Lo he hecho con la escritura, el marketing, esta experiencia blogger y con todos mis proyectos abiertos y aquellos que ya quedaron en el pasado.

En esta fila había un hombre que me contó su experiencia cineasta. Había salido a la calle a grabarse a sí mismo haciendo de su padre cuando era joven, y lo habían grabado en un documental que narraba la vida de una persona que pudo verlo con sus propios ojos.









¿No es genial?¿No querríais ver los logros de vuestra vida interpretados por vuestros hijos?

No se trata de ser el mejor cineasta o actor del mundo, sino de plantearte un reto, llevarlo a cabo y dejar una huella. Una por la que, quizá, pueda caminar más fácilmente la siguiente persona.

Siempre lo he dicho, los retos son premios en potencia, que no te de pereza, vergüenza o reparo empezar algo. Oirás detrás de ti expresiones de pánico del tipo:

 ¿¡Pero cómo haces algo así?!
Céntrate en el trabajo.
Deja de hacer tonterías.
 …

Lo sé porque las oigo constantemente.

Pero recuerda que de los proyectos personales se aprende, y mucho. Todo el que ahora es alguien empezó un proyecto personal en algún momento del pasado, creyendo y trabajando en él todo el tiempo que pudo dedicarle. A mi lo que me falta es un garaje, que si no... ;)


Y tú, ¿qué has hecho para retarte a ti mismo últimamente?
Recuerda que si compartes me ayudarás a llegar más lejos ;)

domingo, 2 de febrero de 2014

SOBRE HACER EL RIDÍCULO. HAZ ALGO QUE TE DE MIEDO, Y HAZLO PRONTO


Cuando mis amigos y yo solemos salir por ahí, por lo general se repiten a mi alrededor frases del estilo:

“Joder, tío, habla más bajo.”
“¡Deja de hacer eso!” (esta última con cierta histeria)
“Ya empieza…”

Aquí un ejemplo que ocurrió en Valencia durante un verano con un par de amigos:


Yo en un Burguer King - Fuente propia

Por algún extraño motivo que desconozco, la gente no deja de usar un concepto que quedó sin activar en mi: la vergüenza.

La vergüenza es eso que se interpondrá en tu camino y conseguirá que no hagas algo que deseas símplemente por el hecho de que otra persona pueda pensar de ti algo que no quieres. Voy a contarte un secreto: no puedes evitar que las personas piensen de ti lo que deseas. Es imposible. Siempre habrá alguien a quien no caigas bien, que piense que no actúas como debes o que querría que, en un momento determinado, te callases.

“No voy a hacerlo, me da vergüenza.” también se usa como excusa para evitar problemas, situaciones incómodas

¿Para qué sirve este reto? ¿Qué gano?

Hace ya mucho tiempo que descubrí que hay una relación increíble entre la vergüenza y la confianza en uno mismo. Cuanto más de lo uno, menos de lo otro. Y desde que comencé a olvidar que tengo vergüenza me ha ido mucho mejor en la vida.

También existe, como es lógico, una relación entre la vergüenza y las oportunidades perdidas. No tengas miedo a hacer el ridículo. Puede llevarte hasta aquí, o incluso más alto.

 Sí, soy yo.



Y tú, ¿a qué te has atrevido últimamente?
No olvides compartir si te ha gustado, o de compartir tus experiencias ;)




domingo, 19 de enero de 2014

TÚ ELIGE UN PARTIDO, QUE LOS POLÍTICOS YA HARÁN LO QUE LES VENGA EN GANA

"Urna hambrienta" - Fuente: Forges

Creo que cada vez más la sociedad se ve defraudada con la política y la gestión de un país del que escapa el dinero de un modo tan desorbitado. El problema político ya lo teníamos antes, pero nos iba bien. Porque había dinero, y el dinero mola. Cuando hay dinero no se ven las otras crisis.

Y en España tenemos una crisis enorme. La económica sí, también, por supuesto. Es algo que ni podemos ni debemos dejar a un lado. Pero es que estamos intentando tapar agujeros cuando lo que hay que hacer es cambiar de barco.

Cuando votas a un partido y la cagan de un modo estrepitoso piensas: "Vale, me he equivocado. Para la próxima vez me lo pienso mejor.".

Mi problema con la política no es pensar "Joder, no he acertado votando al Partido A.". Mi mayor temor es no tener la posibilidad de acertar. Acojona el vértigo de saber que eliges a un mal porque el otro es aún peor.

Creo sinceramente que con un nivel tecnológico como el que tenemos un cambio en la política es totalmente necesario y viable.

La tecnología se acelera. Los progresos científicos también. Nunca en la historia hemos tenido tantas oportunidades de aprender ni lo hemos tenido tan fácil. El mundo empresarial también aumenta su velocidad. Todos los procesos tienden al dinamismo, a la integración de la tecnología y a diseños orgánicos más cercanos a nosotros y el modo en que nuestro cerebro opera. Los alumnos de párvulo tienen pantallas electrónicas sobre las que poder modelar, mi generación anterior de conformaba con plastilina y papel, pero es que la de mis bisabuelos no tuvieron ni eso.

Todo, o casi todo, ha cambiado. ¿Qué es lo que no ha cambiado? La política. Las listas no son abiertas. No hay más transparencia, ni más derechos o seguridad para el ciudadano. No puedo votar una reforma de ley. En lugar de eso elijo A o A', con leves diferencias no importantes que tomarán la opción de hacer lo que les salga de ahí mismo independientemente de lo que pienso yo en cada momento.

Todos, de manera telemática (me da igual fijo o móvil) estamos localizados 30' cuatro o cinco veces al año. ¿Por qué no se usan estos mecanismos para dirigir la política desde el nivel más bajo? Desde el que vive el día a día más duro y con menos recursos. Es quien más tiene que opinar y, sin embargo, no puede hacerlo salvo una vez cada cuatro años.

La política es un asunto que nos atañe a todos, y sin embargo en pocos años se ha convertido en un objeto de desprecio, desconfianza y celos, en algo que aborrecer porque no sólo no funciona como debe, sino que parece ir en contra de las personas que erigieron a los que toman las decisiones (de manera indirecta, por supuesto).


Los dos partidos grandes que tenemos aquí opinan lo mismo que todos: hay que hacer cambios. El problema es que la ciudadanía exige que parte de esos cambios reorganice el sistema político actual, y eso es algo que nunca se contemplará en las élites. Al fin y al cabo ellos son las élites, ¿no?




La pregunta disparatada - El poder del pensamiento lateral.

¿Crees que cuatro o cinco votos telemáticos del ciudadano directo a las urnas es una buena opción?

miércoles, 1 de enero de 2014

LOS SIEMPRE DEMANDADOS ESTUDIOS, EL MÁS Y MÁS, Y EL ABSURDO MODELO UNIVERSITARIO

Fuente: Claudio Rama

Hoy, coincidiendo con la entrada del nuevo año, os voy a contar algo que he venido notando a lo largo de mi vida, y es ese pánico que tenemos a enfrentarnos a los problemas y que vemos a macroescala en nuestra sociedad con un virus peligrosísimo. A saber: las escuelas y universidades que no aportan lo que necesitamos.


Y es que al acabar la E.S.O. toda la sociedad te presiona para que obtengas Bachillerato.

“No vas a ser nadie sin estudiar Bachillerato”, dicen. Y aún a día de hoy creo que este es el último nivel que debiera ser obligatoria la educación, más que nada por la edad a la que sales de la E.S.O., que difícilmente (algún caso raro habrá) podemos decir que tenemos una persona formada entre manos.

De modo que cogí la rama de ciencias. Para mí, la fácil. La otra era por aquél entonces demasiado poco precisa para mis gustos, de modo que elegí que las matemáticas y la física ocupasen gran parte de mi vida. Y dos años más tarde, no habiéndome ido demasiado mal, volvió la sociedad a alertarme sobre el futuro:

“No vas a ser nadie sin una carrera.”

No tenía ni idea de lo que quería hacer con mi vida (como no la tengo tampoco en estos momentos), pero todos volvieron a insistir en que yo debía tener una carrera. Nunca iba a encontrar trabajo sin una carrera. De modo que, de nuevo, me dispuse a ir a las bibliotecas y arrastré una carrera a lo largo de unos cuantos años más. No diré cu4ntos.

Por fin terminé la carrera (en algún año más del que marcaba el programa), y me puse a trabajar en una empresa de telecomunicaciones y de esa en otra igual durante unos tres años aproximadamente. Pero en esos años no podía descuidar mis estudios, después de todo una carrera parece el principio de tu currículum.

“Tendrás que especializarte”, me dijo la sociedad en general. Y mi familia y mis padres y todos mis conocidos. Incluso gente de mi edad que no pensaba ni tocar un libro opinaba de ese modo.

De modo que, de nuevo, volví a la universidad. Esta vez a hacer la adaptación al Grado de mi carrera. Os explico brevemente en qué consistió esa “adaptación”. Básicamente en el pago de la matrícula de seis asignaturas que, en realidad, ya habíamos cursado en la carrera (pero, eso sí, con otro nombre) y el pago adicional de dos veces setenta euros para que me diesen el título.

Qué bien. Era un hombre nuevo. Ahora podía irme a Europa con mi nulo nivel de Inglés (o alemán y francés, ya puestos) a decir que yo era un Engineer con la esperanza de que me cogiesen.

En vez de hacer eso me mantuve en el trabajo que he mencionado antes un tiempo más, hasta que me surgió (esta vez desde mi cerebro) la urgencia de sacarme un máster. La sociedad lo había conseguido. Había conseguido que siguiese estudiando más y más. De modo que me apunté a un máster. Uno de esos MBA que te enseña aún menos que páginas como marketing-directo o marketing-de-guerrilla. Y, he de decir, aún estoy atrapado en sus tripas clamando salir. Evidentemente, y ya que está pagado, la salida la efectuaré por el aprobado de todas las materias y no por el culo (en el caso de que los estudios dispongan de tales artefactos).


Miro a mi alrededor y veo un país lleno de trabajadores que nunca han necesitado estudios de tanto calado para desempeñar sus puestos de trabajo. Es más, cualquier persona despierta y con un coeficiente intelectual superior al de un mono es capaz de hacer el 90% de los trabajos mecánicos (y estos son un porcentaje demasiado amplio del mercado laboral).

¿Por qué nos especializamos tanto?


No puedo hablar por los demás, pero por lo menos yo nunca he utilizado el conocimiento de algo que aprendiese en la universidad para trabajar. Si había algo remotamente parecido entonces alguien que llevaba más tiempo que yo en la empresa me corregía:

“No, no lo hagas como en la carrera, hazlo así, es mejor.”

Y, por supuesto, tenían razón. Al parecer existe un amplio conocimiento a nivel empresarial que escapa del control del profesorado, que parece desconocerlo. No obstante la especialización es un modo de hacer sobresalir tu currículum por encima de alguien que no tenga una determinada titulación en algo. Es obvio que nos aterre dejar de estudiar en algún momento porque parece que el día en que dejemos de hacerlo será el día en que todos los demás nos adelanten. Ese es el motivo por el que estudiamos.

Las universidades no están para lo que están, sino para otra cosa distinta

Cuando llegas a lo que llaman "estudios superiores" (yo personalmente los habría llamado "de resistencia" y, enfocado en el presente "de resistencia con crédito en el banco") apareces en un sistema de aulas sobresaturadas que difieren en todo del modelo educativo presumiblemente vigente. Clases en principio de 25 alumnos cuentan con seis veces más matriculados, por poner un ejemplo gráfico. Las asignaturas se engloban en un marco puramente teórico que dista mucho de los problemas a los que los alumnos se enfrentarán en el día a día.

De ese modo, asignaturas como "Problemas de un martes cualquiera en tu vida" debieran impartirse de un modo obligatorio en todas las carreras, dotando al alumno de un marco de referencia cercano al puesto que acabará desempeñando en un futuro (si tiene suerte).

¿Qué hacer cuando te falta personal? ¿Y cuando te sobra? ¿Por qué gano más que el de mi izquierda pero menos que el de mi derecha si parece que hacemos lo mismo? ¿Dónde encuentro quien me solucione un trabajo puntual? ¿Cómo me presento?

Cientos de detalles competitivos a nivel profesional quedan totalmente fuera de programas que se precian de equilibrados, modernos y adecuados al mundo laboral, un mundo laboral en el que no importa quién seas si el trabajo que realizas lo haces como debes hacerlo.


El problema viene en que deberías estudiar por aquello que realmente te gusta, y, desde luego, hacerlo a modo de prácticas en empresa, no en un aula copiando teoría durante años para que luego no puedas aplicarla en ningún sitio.

Vivimos en una sociedad en que el hecho de sacarse un título es más importante que el valor que como individuos tenemos de esa especialidad. Se trata, queda bastante vigente, de un mundo sin la pasión por trabajar, porque no trabajas en lo que te gusta y hace feliz.

Creo firmemente en que la dedicación a las tareas que te motivan te dan experiencia en ese campo y que, al final, con muchas horas de trabajo y voluntad, consigues los resultados deseados: poder vivir de lo que te gusta aprender, enseñar y compartir.


Y tú, ¿has conseguido acabar donde deseabas? ¿Qué has hecho o qué no has hecho para llegar hasta donde estás?


La pregunta disparatada - El poder del pensamiento lateral


¿Crees que aquello que has estudiado y que no tiene que ver con aquello a lo que te dedicas te ayuda en el día a día o en decisiones importantes? ¿Qué ha sido?

lunes, 30 de diciembre de 2013

KLOUT, O JUGAR A SUBIR DE NIVEL EN LA VIDA REAL, Y CÓMO AUMENTAR LAS PROBABILIDADES


Captura del juego Pokemon, donde uno de los retos consistía en llegar al nivel 100 de estos animales - Fuente: Inciclopedia

¿QUÉ ES ESO DEL KLOUT Y PARA QUÉ VALE?

La primera vez que oí hablar del indicardor Klout fue usando una interfaz web llamada "Hootsuite" mediante la cuál puedes gestionar Twitter, Facebook, LinkedIn, Google+, etc desde un mismo sitio. El indicador aparecía de un modo muy discreto junto a mi perfil de Twitter evaluado.

El klout es, básicamente, un indicador de tu influencia en las redes sociales. Es decir, lo que eres capaz de hacer extenderse un mensaje. Cuando, por poner un ejemplo, enviamos un tweet, este mensaje puede ser leído, catalogado como favorito o retweeteado.

En función de un complejo algoritmo el Klout usa las bases de datos a las que le das acceso para darte un indicador que va desde 0 a 100, siendo 0 que nadie te hace caso y 100 una difusión total.

KLOUT, INDICADOR DE TU INFLUENCIA

Representación conceptual de tu Nube de Distribución o Influencia - Hecho con Cinema 4D - Click para ampliar


Hay que diferenciar entre dos puntos: no es lo mismo la extensión en las redes sociales que la influencia. Conseguir un "like" o un "+1" no significa que nuestra influencia suba o que constate, sino símplemente que determinado contenido ha sido agradable para alguien.

Se influye sobre la gente cuando esta respeta y obtiene valor de aquello que transmites.

Es común que las personas queramos llegar a ser más o menos influyentes, tanto en nuestro entorno laboral como profesional (no siempre es el mismo). Y por lo tanto para ello seguimos diversas estrategias: bombardeo masivo, creación de contenido, agregar a todos nuestros contactos conocidos y no dejar de hablar del tema, aunque moleste. Nos ponemos a piñón fijo para mover nuestro proyecto o para alcanzar una determinada cobertura en las redes sociales de nuestro trabajo.

Cuando publiqué Aleatoriedad Forzada, un texto breve que había nacido en principio de un pensamiento corto y de un pequeño boceto en un papel, me di cuenta de que ese mismo texto, radiado, servía como campaña de concienciación para reducir el consumo de alcohol al volante. De modo que me moví todo lo que pude y contacté con todos los responsables mediáticos capaces de hacer un spot o un corto de este tipo.

Pude mandar un centenar de correos en los que explicaba lo genial que resulta el texto y lo que podrían hacer con él. Como ya sabéis todo lo que divulgo en el Blog es contenido Creative Commons, de modo que, por así decirlo, regalaba un texto ya preparado.

En una semana aproximadamente me contestaron de la Jefatura Provincial de Tráfico de Valencia, donde se había cursado mi email a la Dirección General de Tráfico por interesarles tanto el texto como la idea. ¿Quién sabe? Igual dentro de un tiempo ese material se use para una campaña.

¿Y qué quiero decir con esto?

Que cuanto más te mueves, mayores serán tus resultados, mayor difusión, red, distribución, acceso y, por tanto, posibilidades. Porque la ley de probabilidades no es sino una ley que indica que cuantas más puertas toques, mayor probabilidad tendrás de que te abran una.

Si lo que queréis es que os lean, retweteen, sigan o comenten no se puede quedar esperando a que lleguen los lectores. Por supuesto que acabarán llegando, probablemente perdidos y de casualidad, pero me refiero a que se puede salir a buscar seguidores y clientes

KLOUTS REPRESENTATIVOS

Os traigo varios de estos indicadores Klout de marcas/empresas conocidas por todos:

@facebook K-98
@Yahoo K-98
@Google K-97
@CocaCola K-92

Por supuesto se trata de grandes marcas que invierten mucho dinero por verse las primeras de la cola. Para que toméis un punto de referencia podéis observar la cuenta de @ponpimpampum, alguien con 1.500 segudores y cerca de 15.000 tweets, que evidentemente ha trabajado mucho en su cuenta día a día, ganando cada seguidor a pulso con su irreverente pulso al sentido común (¡Ánimo, por cierto!). Su Klout es de 61, un valor muy alto como marca personal. Justo el mismo Klout lo tiene @OhMyLoving, con 12.000 publicaciones (menos) pero 17.000 seguidores. Por lo que vemos que aunque en ambas cuentas hay mucho trabajo de promoción y horas y horas de absurdeces (os animo a seguirles para desconectar del día a día) sus actualizaciones y seguidores son distintos.

Ser popular cuesta mucho trabajo. Aunque si has llegado aquí para ganar adeptos, como es probable, pregúntate: ¿Y para qué los quiero? ¿Tengo algo que transmitirles?





La pregunta disparatada - El poder del pensamiento lateral

¿Se pueden echar carreras de Klout?

viernes, 27 de diciembre de 2013

EL RETO DEL TWEET-CUENTO DIARIO

Como ya puse hace un tiempo en mi presentación dentro de este mismo Blog, me gusta ponerme retos. Que si bien a veces han sido sobre-dimensionados y del todo una locura, otras veces me han ayudado a buscar lo que quiero en la vida y a darme cuenta yo mismo de aquello que me gusta.

Este Blog fue para mi un reto que empezar, pero, sobretodo, de mantener. Porque escribir con la frecuencia que me propuse (una vez cada dos días) ha supuesto un reto para mi cerebro. Un reto que me ha ayudado a saber sobre qué quiero escribir o hablaros, y, que me ha enseñado, como poco, una breve introducción de la gestión de las redes sociales a un nivel competente y el practicar el HTML (que reconozco lo tenía olvidado desde que fracasó mi intento de aprender a hacer páginas web).


Ya desde hace un tiempo me gusta escribir Tuitcuentos. Por si no lo sabéis se trata de una versión de microcuento adaptada a la longitud del Tweet. Y llevo desde hace tres semanas escribiendo uno cada día. Lo que ha empezado como un hobby lo transformo en un reto.


Aprovecho para dar las gracias a la gente que me lee con asiduidad, y sobretodo la gente que me comenta por distintos medios. En especial a un amigo que, oculto en la normalidad, es un friki de Minecraft. Siempre hace ilusión que la gente lea tu material.

Muchas gracias por hacer de este Blog un juego para mi.

Reto 1. Una entrada cada dos días (al menos).
Reto 2. Un Tuitcuento a diario.

Deseadme suerte (y ganas, sobretodo ganas).



Y tú, ¿qué retos te pones? También me valen los que no cumples.

domingo, 22 de diciembre de 2013

LA TAZA DE VÁTER ES PARA HACER CACA, Y MI PROBLEMA CON LOS ASCENSORES

Matar moscas a cañonazos es la expresión conocida por todos para resolver un problema mediante el uso de muchos más recursos de los que necesitas. De ese modo usamos el fregadero para tirar el aceite (rompiendo nuestras tuberías) y la taza del váter para tirar desde papeles hasta chicle pasando por el contenido del recogedor.

A este ritmo estimo que dentro de unos pocos años las neveras se usarán a modo de armarios y para bajar ríos a modo de canoa, y los lapiceros a modo de llave allen.

¿Por qué usamos unas pocas herramientas "para todo" y no como deben usarse?

Hospital Ramón y Cajal - Fuente: Google Maps

Hace relativamente poco tuve que hacer una serie de visitas muy seguidas al hospital Ramón y Cajal, en el norte de Madrid capital. Este hospital cuenta con tres secciones principales que han llamado con los correctos nombres: Sector Izquierdo, Sector Central y Sector Derecho.

En cada una de estas secciones hay tres ascensores para el usuario que van desde la planta -2 hasta la número 11. Esto, incluyendo la planta baja, son 14 plantas.

Los ascensores son antiguos, cosa que de por sí no tendrían que dar mayor problema salvo contados fallos ocasionales debido a algún problema en los motores o un problema en puertas atascadas. Lo cierto es que funcionan bastante bien, son robustos y más rápidos que muchos ascensores nuevos. Además pueden subir  o bajar fácilmente a unas veinte personas en cada viaje.

Y hasta ahí, bien. ¿Dónde surge el problema? En el momento en que a los humanos nos dan acceso a botones retroiluminados que se encienden al pulsarlos. Creo que existe una patología no documentada a tocar todos y cada uno de los botones que funcionan de este modo para ver la lucecita encendida. Deben producir algún tipo de reacción química que induce a la gente a pulsarlos como posesos una y otra vez aunque en realidad no necesitemos (y no debemos) pulsarlos.

Lo que también creo es que soy inmune.

Existen dos botoneras para estos ascensores: una fuera para llamarlos y una dentro para elegir el piso. Vamos a analizar el complejo funcionamiento de la botonera exterior, de la que tengo una foto similar a los instalados:

Sistema encriptado para llamar al ascensor - Fuente: Epsilon Elevators

El funcionamiento (que por lo que he observado exige que hayas hecho un doctorado en ascensores) es el siguiente: si quiero ir hacia arriba (el número de la planta a la que voy tiene que ser más grande que el número de la planta donde estoy) pulsaré el botón superior, que tiene una flecha en vertical hacia arriba. Si, por el contrario, lo que deseo es ir hacia abajo (el número de la planta a la que voy es menor que el número de planta en la que me encuentro) se debe pulsar la tecla inferior, que posee una flamante flecha vertical apuntando hacia abajo.

Debido a la complejidad del sistema os dejo un esquema científico para que llevéis impreso en el caso de que queráis hacer una excursión al hospital:

Esto es un esquema científico

¿Por qué comento todo esto?

Porque en las cinco veces que he ido al hospital últimamente me he fijado en que la gente presiona todos los botones de los tres ascensores independientemente de la planta a la que van o del número de personas que haya esperando el ascensor.

La segunda botonera del ascensor es mucho más compleja que la anterior porque está equipada con un botón para cada planta (lo que hace un total de 14 botones) más uno de aviso a emergencias en el caso de que el ascensor sufra un malfuncionamiento.

Justo en la puerta hay un sensor de proximidad que la cruza, de modo que detecta si hay alguien en la puerta o no. La botonera se resetea cuando alguien se mantiene en la puerta durante más de tres segundos, lo que ocurre tan solo en todas las plantas, siempre. SIEMPRE

Siempre incluye cuando se monta una persona mayor a la que se lo repites diez veces (normal, es mayor), pero también incluye: médicos, personal de limpieza, jóvenes, enfermeros, personas a las que ya has visto en otra ocasión en el hospital y debieran conocérselo, etc. Durante los tres primeros días hice el siguiente esfuerzo: cuando el ascensor se paraba para que bajase o subiese gente insistía a la gente "pasen al fondo por favor, que si no las puertas no se cierran".

He de decir que esta frase hay que decírsela a todas y cada una de las personas que suben, no importa quién sea. Si por algún motivo no se la repites a todas y cada una de las diez personas que se suben en cada planta, esa persona se quedará totalmente inmóvil justo en el sensor y pondrá cara de haber sido lobotomizado, lo que ocasionará que la memoria de la botonera se borre, haciendo que el ascensor sea llamado desde cualquier planta.

En serio, desde cualquiera.

No llevé ningún tipo de registro de las idas y las venidas del ascensor, pero una vez bajé dos veces a la -2 antes de llegar a la octava planta. Sospecho que el 50% del gasto del hospital está en hacer que esos ascensores se muevan.

Los días cuatro y cinco de mi excursión al hospital subí andando los ocho pisos, lo que tuvo como reacción por parte de mi doctora una frase que me dejó aún más aplastado de lo que yo ya estaba por la escalada: "Vienes sudando, ¿por qué no usas el ascensor?"




¿Y tú? ¿Has sufrido alguna experiencia traumática en el que casi te sale una hernia?

lunes, 16 de diciembre de 2013

HE SIDO YO, LA CULPA ES MIA, LO SIENTO


Fuente: eMe-Art


Creo que nadie se llevará sorpresas si digo que la culpa es de otro. Siempre es de otro. Nos ocurre a todos los niveles en la vida: el temor a estar equivocados o a haber hecho algo mal. El adueñarse de un trabajo mal hecho no se lleva.

¿Por qué tememos habernos equivocado?

1)       Miedo a posibles represalias

En la mente de todos está el despido por cometer errores, cuando este tipo de despidos es totalmente marginal y como resultado de conductas que ya por sí mismas son causa de despido procedente.

Aun así intentamos tapar o huir de la cagada como si no fuese nuestra.

2)      Miedo a la desprofesionalización

En un entorno en que se piden profesionales en vez de trabajadores perder el control sobre lo que los demás opinan de ti puede asustarnos.

“Si los demás descubren nuestro error, hablarán de él constantemente.”

3)      "Si me he equivocado, me equivocaré otra vez"

Calado está en nuestro cerebro el miedo a que nos vuelva a ocurrir de nuevo algo así. Cometer un error una segunda vez puede asustarnos lo suficiente como para no confesarlo nunca.

Contrariamente a esta afirmación, una persona consciente de haber cometido un error tiende a no repetirlo, por lo que es más confiable que quien nunca lo ha hecho.



El proceso del error (porque existe, está documentado, y me lo ha contado un amigo)

1)      Lo cometemos.

No necesariamente adrede: un olvido, descuido, un salto de línea, una llamada que no hiciste. Y, de repente, está hecho.

2)      Nos damos cuenta.

Esta es la fase de los sudores fríos. ¿Alguien más lo ha visto? ¿Se han dado cuenta? ¿Puedo solucionarlo sin que me vean? En este momento adoptamos la actitud de los suricatos. Con toda la discreción que da un cuerpo entero en vertical sobre una pradera nos ponemos a investigar lo antes preguntado.

Trabajador intentando disimular tras un error. Fuente: konakuer

3)      Intentamos taparlo/corregirlo.

En un alarde de imaginación actuamos igual que los perros: si lo entierro, nadie lo verá. Y es cuando se puede aplicar el dicho “El asesino siempre vuelve al lugar del crimen.”


Está en nuestros genes, no podemos evitar corregir nuestros errores si podemos, y, sobretodo, sin pedir ayuda.

4)      Si nos pillan, contestamos con excusas.

Todo un abanico de comportamientos desde el “no sé de qué me estás hablando” al “yo hago como que no escucho” cuando alguien comenta el error en voz alta. Toda la oficina/familia/grupo de amigos sabe quién es: el que en vez de columna vertebral tiene una barra de acero que le imposibilita girar el cuello y el que mira con los ojos hacia los lados, como los equinos.



Lo que está claro es que el equivocarse da muy mala imagen, no se lleva, no es profesional, y tendemos a ocultar nuestros errores.

Lo que está claro es que una persona que admite su culpa: es responsable y quiere aprender y superarse a sí mismo.



¿Y tú? ¿Tienes algún “amigo” al que le haya ocurrido esto?

jueves, 12 de diciembre de 2013

ESTAR PARADO, PERO COMO SI NO. EL RETO DE PARECER OCUPADO


Hacer como que estás ocupado - Fuente saltandlightblog

Cada vez más surge un tema entre antiguos compañeros de trabajo, amigos de toda la vida, compañeros de la universidad, familiares, etc de tener que decir qué es lo que estamos haciendo con nuestra vida en ese momento.

Decir “estoy en paro” se ha convertido en un estigma social cada vez más extendido. A nuestro alrededor caen constantemente compañeros a las ya dadas de sí arcas del paro.

Y, aunque se trata de un mal común, tenemos cierta reticencia a decir que estamos parados. ¿El motivo? La falta de confianza del empresario hacia nosotros, el que los demás piensen que nos han despedido, la empresa ha quebrado por nuestra culpa o la falta de ingresos como bajada de nivel social son algunas de las causas por las que en algunos momentos cambiamos de tema o saltamos a comentar los proyectos en los que estamos embarcados.

"Estoy estudiando inglés", "Estoy mirando", "Busco trabajo"

Y comento todo esto porque me he dado cuenta en primera persona de lo que es no tener trabajo. La presión social por que busque un trabajo ideal se acentúa con el paso de los días. Apenas hace tres meses que dejé mi anterior trabajo y cada vez con más frecuencia la gente me insiste en que comience a buscar rápido.

¿Mi contestación-excusa ante las personas que me preguntan “¿Estás en el paro?”?

Desde hace menos de dos meses comencé un proyecto nuevo basado en uno que dejé a medias (un blog-Fotolog). Para los que no lo sepan un Fotolog es una especie de blog muy muy limitado capaz de albergar una fotografía y un texto corto a diario. En mi ya clausurado Fotolog tocaba música, vivencias y momentos graciosos, así como algún relato o teorema absurdo.

Para aquellos que me conocéis ya sabéis que algo que siempre me ha gustado ha sido escribir enrevesadas historias con giros. El objetivo era el de conseguir estupefacción de mi “público”. Si lograba una mirada de incredulidad sumado a una sonrisa, entonces tenía mi premio.

De modo que cuando las personas me preguntan “¿A qué te dedicas?” les respondo: “Soy escritor, llevo un Blog.”

Y es que, al igual que un empresario lleva una empresa o un obrero de la construcción tiene una nómina que lo abala, yo tengo un trabajo detrás que va creciendo, y que, gracias a gente como tú, va tomando forma a modo de artículos, post curiosos o, como acabo de hacer hace unos días, una sección a mis tuitcuentos.

Espero ir poco a poco ampliando el Blog con las secciones:


E igual me animo a hacer un videoblog semanal. Lo iré viendo con el tiempo.


¿Y tú? ¿Cuál es tu excusa para no decir que estás en paro?

martes, 10 de diciembre de 2013

SEX O SEXO, PORN O PORNO. Seremos unos cerdos, pero nuestro inglés parece mejorar

Un gorrino (probablemente hispanohablante)


No sé si conoceréis Google Trends. Si os dedicáis al SEO o lo tenéis cerca, seguro que sí. Se trata de una web-herramienta capaz de darnos una serie de datos sobre las búsquedas en Internet. En el momento en que lo conocí me pregunte qué tipo de información podría sacar de esta web, y realicé las típicas búsquedas que tuviesen que ver con mi blog tales como “relato” o “empresa”. Empresas típicas, así como combinaciones de ellas. A fin de cuentas ese parecía ser el objetivo de esta herramienta.

No obstante, y para el cerebro de un tío, Internet no es solamente un lugar de enriquecimiento cultural o de intercambio de datos, un modo de aprender y llegar a ser más culto. Internet, para un tío como yo como un amigo (que me lo ha contado) es también un sitio donde:
  • Encontrar accidentes, algunos de ellos mortales;
  • Localizar cosas interesantes, de esas que aparecían en los márgenes de los libros de Ciencias Naturales y que era con lo único que te quedabas al final del curso;
  • Trollear, tocar los huevos, e, incluso, ser expulsado una y otra vez de foros;
  • Buscar guarradas. Quizá un 95% de Internet sea eso: buscar guarradas de las buenas.
Por lo tanto me metí en Google Trends de nuevo para satisfacer mi curiosidad:

  • ¿Cuántas veces busca la gente "porno"?
  • ¿Cuántas veces busca la gente "sexo"?
Uno de los artículos más importantes, documentados y resumidos sin la eliminación de puntos imprescindibles son: este (Cómo nació Internet) y este otro (Internet, ¿qué es? ¿para qué sirve?). Y, no obstante, ni "sexo" ni "porno" aparecen en los artículos. En ninguno. Es como si el negocio número uno en Internet no existiese, a pesar de que prácticamente todas las webs altamente frecuentadas tienen banners a webs de contenido sexual.


La única referencia que he localizado es la siguiente, inserta como un comentario marginal en Wikipedia (Internet): "La pornografía representa buena parte del tráfico en Internet, siendo a menudo un aspecto controvertido de la red por las implicaciones morales que le acompañan. Proporciona a menudo una fuente significativa del rédito de publicidad para otros sitios. Muchos gobiernos han procurado sin éxito poner restricciones en el uso de ambas industrias en Internet."

No obstante, si abrimos un poco el abanico de la búsqueda nos encontramos con artículos interesantísimos sobre que, básicamente, Internet es porno y sexo: "Just how big are porn sites?"



De modo que tanto el porno como el sexo y sus búsquedas están "ocultos" tras un velo tabú que nos asusta a todos. Pues bien, tras las dos búsquedas de "sexo" y "porno" obtuve estos gráficos:

Gráfico 1. "Sexo" vs "Sex"

Además de decirnos que "sex" gana por goleada a "sexo" en las búsquedas nos dice que los de Cabo Verde tienen un antebrazo como una pierna. Aunque apenas se perciba, la búsqueda de "sexo" poco a poco, a lo largo de los años de la búsqueda ha sido menor, mientras que "sex" ha ido aumentando de un modo bastante notable.

Gráfico 2. "Porno" vs "Porn"


En este gráfico tenemos un problema. Y es el siguiente: mientras que "sexo" es un término únicamente hispano, "porno" significa porno tanto en castellano como en albanés, alemán, azerí, bosnio, y un largo etcétera de lenguas.

Por lo tanto se ve "empañado" para sacar una solución que no sea: a nivel global, cada vez somos más guarros.




CONCLUSIÓN

Resulta evidente para cualquier ojo preocupado por el bajo nivel del inglés en España que tanto nosotros como nuestros amigos hispanohablantes estamos mejorando en inglés, ya que buscamos "sex" en lugar de "sexo".

Es eso o el resto del mundo se guarrifica y nosotros no. Y dudo mucho que haya algo malo y denigrante que los que hablamos español no lo tengamos entre nuestras cualidades. A fin de cuentas siempre hemos sido la vanguardia de las taras (y mejorando).

miércoles, 4 de diciembre de 2013

EL FUNCIONAMIENTO DE MI CEREBRO. DÓBLAME LA RAM, POR FAVOR



En la imagen, los personajes Orphu y Mahnmut de Dan Simmons - por Lostro

Si esperas entenderme, no es aquí, te has equivocado.

Me ha ocurrido en ocasiones, y cada vez con más frecuencia, que olvido de un momento a otro de aquello que estaba diciendo. O que, mientras me habla alguien, yo me evado a ninguna parte y vuelvo con un: “¿Qué?”

De modo que rápidamente he ido a buscar un experto en esto que me está ocurriendo. Por supuesto debía ser alguien que me entienda y me explique aquello que necesito saber y que me inquieta, unido a la comprensión y la ayuda. De modo que he tecleado en Google “a veces olvido lo que estoy diciendo”.

He de decir que me ha decepcionado mucho lo que he leído. Pasando por alto los trolls y los enlaces que realmente no tienen nada que ver, encontré una página interesante. En ella la doctora Aliza A. Lifshitz da una serie de explicaciones probables sobre la pérdida de memoria en personas no afectadas por la edad. He de hacer un aparte para decir algo sobre la doctora Aliza. Según su biografía “ha sido la experta en salud de la cadena de televisión Univisión desde 1988”. Dado que se trata del año en que nací y que ella parece más joven que yo resulta obvio que aquí pasa algo raro.

Continúo ahora con la enumeración de posibles causas de las pérdidas de memoria, añadiendo comentarios.

1)      Medicamentos. No es el caso

2)      Alcohol. Apenas bebo en contadas ocasiones.

3)      Tabaco. No fumo.

4)      Drogas. ¿Café quizás?

5)      Falta de sueño. Dejémoslo en un puede, porque duermo poco y sin constancia pero me despierto totalmente nuevo madrugando incluso sin despertador.

6)      Depresión y ansiedad. Esto tampoco es.

7)      Estrés. Aquí tenemos el primer candidato serio. Soy de esas personas que si no están haciendo algo acaban perforándose el estómago de los nervios.

8)      Nutrición deficiente. Sin problema. Me nutro todo lo que puedo.

9)      Envejecimiento. De esto no se libra nadie, pero dado que tengo 25 años (casi 26) esto lo dejamos en el montón de “probablemente no”.

10)   Lesiones en la cabeza. No se ha dado.

11)   Apoplejía (o accidente cerebrovascular). Y esto tampoco.

12)   Demencia. Me la apunto como “probable” por descarte.


No son pocas las personas que, a mitad de una conversación, me han tenido que llamar la atención por “no estar allí”, en ocasiones cuando yo mismo estaba hablando. ¿A cuánta gente le habré dicho pasados unos segundos de silencio “¿De qué estaba yo hablando?”?

De modo que he seguido dando vueltas al asunto. Y he sacado dos factores en común:

1)      Me ocurre cuando intento acceder a la memoria.
2)      Me ocurre cuando muchísimas ideas o conceptos hacen tapón.

Por eso he llegado a la conclusión de que más que un “me he olvidado” lo que tengo es un “necesito más RAM”. Mi problema es que diverjo demasiado, o, explicado de otro modo, mi cerebro procrastina todo lo que quiere y más, sin pedir permiso.

En esa línea cada vez que pienso en las limitaciones de procesamiento de mi cerebro pienso en los “moravecs”. Por supuesto, criaturas inventadas capaces de ampliar sus cerebros orgánicos con una migaja de electrónica, lo que les da la oportunidad de estar reparando las velas de un navío mientras se mantiene una conversación por tensorayo y se recita Shakespeare en línea con un colega (Ilión – Dan Simmons).

Y qué envidia el poder hacer eso.


Y a ti, ¿te gustaría poder leer, hablar y ver una película al mismo tiempo sin dejar nada a medias?

¿Tenemos miedo a decir la verdad? ¿Miedo a ser sinceros?




A lo largo del último año, y con objeto de mejorar ese inglés que gracias al sistema no consigue calar en nuestros cerebros (pluralizo para sentirme mejor), comencé a usar chats online en los que intercambias idiomas. En especial SharedTalk.

En este tipo de entornos eliges tu idioma materno, el idioma que quieres hablar y te lanzas a un listado de personas que te interesan y que están conectadas en ese momento.

En cosa de un año he conocido cientos de personas, a lo mejor llegan a mil. A razón de conversaciones nuevas al día se conoce gente. No obstante sueles pillar mentirosos a diario si hablas mucho con ellos en vez de conversaciones cortas.

Me he dado cuenta de lo siguiente: un gran porcentaje de la gente tiene miedo a decir la verdad. Curiosamente un gran porcentaje de la gente también tiene recelo a que le mientan.

Encontré una respuesta curiosa en Yahoo Answers (en ocasiones una fuente de pensamiento divergente bestial). En una pregunta hecha por un usuario se cuestionaba si era Internet un lugar adecuado para conocer gente o por el contrario se trataba de un mal sitio. La respuesta que dio un segundo usuario es que los chats online no han aumentado las mentiras, sino que, debido a la cantidad de personas que conocemos en ellos, nos encontramos antes con las mentiras. En mi caso particular es cierto. Puedo conocer del orden de 5-6 personas cada semana a través de la web, y he de decir que te encuentras rápidamente con comportamientos falsos o con mentiras.

Sin embargo este usuario antes mencionado (el que da la respuesta) comenta que, del mismo modo en que conocemos a personas de esta índole, la tecnología multiplica la velocidad con que te puedes encontrar personas que no mientan sobre su personalidad.

Para no salirme mucho de este tema: en la misma página cerca del 70% de personas que contestaron a la pregunta dijeron que no es el mejor sitio para conocer a alguien (sin dar ningún tipo de razonamiento) y el resto están lo suficientemente mal escrito como para que ni los pueda tener en cuenta.


Ejemplo: “no viteh y si al otro lado esta un pedofilo viteh”


Lo que está claro es que, por unos u otros motivos, tenemos a huir de la sinceridad. Normal que en ocasiones me hayan criticado el hablar sobre aquello que pienso en un entorno en el que esto no es lo que se suele hacer.


Y tú, ¿mientes en Internet? He hecho un pequeño test.

Pregunta 1. ¿Mientes en Internet?

a) No.
b) No.

Pregunta 2. ¿Cuál es la última pregunta que evitaste contestar para no mentir?

a) Sí.
b) ¿Me repite la pregunta?
c) Yo no hablar su idioma.

Pregunta 3. ¿Has tenido que admitir alguna vez que habías mentido?

a) En la vida.
b) Quiero llamar a mi abogado.
c) ¿Yo? 20 cm.




lunes, 2 de diciembre de 2013

LA PROACTIVIDAD LATENTE

Que había dejado de funcionar era algo bastante conocido por todos. Pese al hecho de que  nos quedamos mirando fijamente a la rotura esperando que alguien hiciese algo con posturas de proactividad que iban desde simplemente mirar hasta mantener las manos dentro de los bolsillos.

En ocasiones algún grito surgía de la masa, indicando claramente a voces aquellos que todos los demás ya sabían: que había dejado de funcionar como debía. Habían pasado meses y ya eran cientos los curiosos que, con las manos en los bolsillos, observaban la rotura y su avance.

La preocupación era obvia. Todos sabían lo que ocurría si el malfuncionamiento llegaba a tu casa. Todo aquello que se perdería de un día para otro porque todos los demás miraban cómo la fractura se extendía por todo el sistema. Y, sin embargo, sólo parecían intentar repararlo aquellos que ya se habían visto afectados.

El resto de la población miraba atónito aquél desastre, sin atreverte tampoco a hacer demasiado. Había desidia de todo tipo. La más extendida la desidia de la pereza, que postraba a millones a observar por la televisión el crecimiento de aquella grieta que amenazaba con todo lo que tanto esfuerzo había costado levantar. En ocasiones alguien cambiaba de canal, pero los noticieros estaban infestados del alarmismo del malfuncionamiento. Y, mientras tanto, las familias atemorizadas observaban sin poder moverse.

Pero existía una desidia forzada por parte de aquellos que daban soluciones para frenar aquella rotura. No estaba bien visto que la gente ayudase en tales casos. Después de todo era un tema de gran importancia para todo el mundo, ¡no podía haber interferencias de aquellos que vivían el malfuncionamiento en primera mano! ¿Qué sabrían aquellos que veían a diario que había dejado de funcionar?

Por supuesto se tomaron medidas para que la población no pudiese preocuparse abiertamente, no fuese a cundir el pánico de la extensión del problema. De modo que aquellos que intentaban aportar soluciones y coherencia a la rotura, aquellos que más temían al crecimiento de la grieta, eran rápidamente multados o apartados del resto de la población.

Aquellos que decidían comenzaron a prohibir la difusión del problema en los medios, y dieron su propia versión, una mucho más bonita. Todo, por supuesto, para fomentar la no preocupación de la población. A fin de cuentas se trataba sólo de un pequeño problema menor, nada de lo que preocuparse, no fuese a cundir un pánico del todo innecesario y ruidoso.

Apoyando a los pocos que ejercían el poder se encontraba un pequeño colectivo a los que la grieta les encantaba. Es más, ¡era cosa suya! Gracias a la grieta todo volvería a como debía ser, a como mandaba la cordura y la buena educación. A como eran las cosas antes. A pesar de que eran pocos estaban siendo capaces de acallar a los muchos que gritaban, de modo que cada vez era mayor el número de personas que, sencillamente, se resignaba a ver que, simplemente, había dejado de funcionar.

sábado, 30 de noviembre de 2013

RENUNCIAR A UN ASCENSO POR MIEDO, COMPETENCIAS O CONDICIONES LABORALES: ¿PODRÉ HACERLO?

Miedo y duda. ¿Cuántas veces nos hemos planteado si seríamos capaces de realizar alguna tarea? Nos la hayan asignado o no.

En ocasione en el mundo laboral vemos delegaciones de responsabilidad como disparos que pasan demasiado cerca de nuestra cabeza y respiramos aliviados al ver cómo siguen su camino al encontrarse con otro compañero al que pensamos menos afortunado.

Esto es un error.

Cuando un mando superior te llama a su oficina para ofrecerte más responsabilidad se ha dado alguna de las siguientes condiciones:

1)      Te valoran.

Esta sería la condición ideal de la llamada. Si te valoran es que algo harás que les gusta. Eso evidentemente es bueno, te da poder ante ellos. Quieren darte más responsabilidad: es momento de exigir siempre y cuando tengas la confianza de que no habrá un segundo candidato y de lo que demandas sea coherente al trabajo que desempeñarás.

2)      Eres la persona a la que menos cuesta formar o ya estás dentro de la empresa

Es decir, no te han buscado específicamente, pero están contentos con tu trabajo y, ya que estás dentro (y probablemente para ahorrarse una criba curricular) te ofrecen el puesto.

Es tu oportunidad de demostrar lo que vales. Probablemente no puedas obtener un gran aumento de salario o condiciones, pero por intentarlo que no quede. En el caso de que no sea posible siempre puedes seguir sus condiciones.

3)      No hay nadie más, y además a ti ya te tienen en nómina

Aunque no debería ser así esto es un motivo recurrente en la promoción de trabajadores, en la que no se ofrece aumento de salario pero sí de responsabilidad y a un sobreentendido aumento del horario que no figurará nunca en ningún papel.

De ser así demandar lo que nos corresponde no es una incoherencia ni un acto de subversión por parte del empleado. No se trata de convertirse en un Robin Hood para darles motivos para que te echen mañana, sino de hacer entender que desempeñas unas funciones de acuerdo a un contrato con el que estás más o menos conforme, y que la responsabilidad que te asignan no aparece en él.


Muchos trabajadores tienen miedo a responder sinceramente a los jefes por miedo a represalias. Pero trabajar en condiciones que no te satisfacen puede ser el error más grave de tu vida, que te hará aborrecer lo que haces, a tus compañeros y, probablemente, hasta a despertarte por las mañanas.




No tengas miedo a defender tu puesto de trabajo, el que tantos meses te costó encontrar. No se trata de hundir la empresa en la que trabajas, sino de no renunciar a tus derechos.



jueves, 28 de noviembre de 2013

Estoy bloqueado, ¿y ahora qué? 10 fuentes de inspiración para tu blog

Con frecuencia (mucha) veo blogs abandonados nada más empezar o, peor aún, blogs que tras un tiempo de constancia se quedan sin continuación porque se ha perdido la inspiración. Es una lástima que blogs de categoría cierren, pero en ocasiones los autores se quedan sin ideas y tras un tiempo de no publicar dedicen que el blog ya no les llama la atención como antes, de modo que quedan inactivos y a la deriva.

¿Qué puedo hacer para que no me ocurra esto?

Pues antes de nada debes plantearte si escribir es lo que deseas. Si no es así, si te cuesta escribir y ves que o te reporta nada, entonces no te preocupes por dejar el blog sin más post.

Pero si quieres escribir y no sabes sobre qué o de dónde sacar la inspiración, aquí van unos cuantas sugerencias:

1) Dicen que todo buen escritor ha leído mucho. En parte estoy de acuerdo con esta afirmación. Pero hay personas (entre las que no me incluyo) que sin leer absolutamente nada a lo largo de su vida son capaces de hacerte hasta poemas (verídico). No obstante es muy posible que no seáis de este tipo raro de personas, y que parte de vuestra inspiración venga por la lectura previa. De ser así os recomiendo leer con un lapicero al lado, y marcad sin miedo ideas, frases, conceptos que leáis.

2) Análogo a la lectura podéis inspiraros en películas, series, exposiciones, cuadros, etc

3) Crea listas de objetos. Aunque no te lo parezca, este post antes de ser transcrito a ordenador estuvo vagando por post-it. En ocasiones las listas que realizas contienen elementos comunes que unen los objetos listados. Usa eso como tema.

4) Ve a una librería especializada en libros antiguos. Coge el primero que veas a precio asequible y trata de leerlo. En ocasiones debido a la transformación de la lengua esto se hace un mundo, y, en otras, te aportan un punto de mira centenario dedicándole los tiempos de ocio de un par de semanas.

5) Escucha lo que ahora llaman "música inspiracional", que no es sino música clásica con toques épicos. Cuando escuches esto pueden ocurrir dos cosas: que te vengan las ganas de escribir o que decidas salir a la calle con una espada y un escudo.

6) Pasea, pero en ese caso que no se te olvide llevar un cuaderno y bolígrafo contigo.

7) Busca combos en internet que jamás hubieses buscado adrede. Haz búsquedas de las que no necesites la respuesta. Elige el hipervínculo Nº100 de la búsqueda. Todos irán al Nº1, de hecho tú ya has ido al Nº1.


9) Haz deporte, pero no olvides llevar aunque sea el teléfono con el que escuchas música donde apuntar las ideas.

10) Esta es mi favorita. Rodeáos de AmigosRandom. Apenas hace unos minutos que estoy dando forma a este post cuando una amiga me ha preguntado: "¿Te asustan las avestruces?". Por favor, quiero poneros en escena: en ese momento no existía conversación ninguna entre mi amiga y yo, y el comentario ha sido completamente aleatorio y a modo de "Hola, buenas tardes".

Si lleváis más de una semana que nadie os llama porque sí, o que, sin pensarlo dos veces alguien os dice "Toca café hoy" sin una cita previa la respuesta es clara: necesitáis AmigosRandom.

Los AmigosRandom son definitivamente mi fuente de inspiración principal (y la más divertida).



Y tú, ¿qué haces para inspirarte?



















domingo, 24 de noviembre de 2013

1000 visitas en un mes (y es gracias a vosotros)

Poco a poco el Blog va tomando forma. Siguiendo un consejo de un amigo: “Cuando no sepas sobre qué dibujar, ponte a dibujar para averiguarlo” yo me puse a escribir. Y, aunque me encantaría poder dedicar el grueso de mi tiempo libre a los relatos cortos y a mi novela los artículos son mucho menos exigentes en tiempo.

Y es que poco a poco el Blog ha ido mirando hacia los puntos de cultura, distribución libre de contenidos y denuncia de modelos obsoletos, algo que sí, tiene que ver con aquello a lo que hace un año creía que era a lo que deseaba dedicarme, pero se sale un poco por la tangente.

Desde que empecé a trabajar en el mundo laboral (para los que os choque existe trabajar en el mundo no laboral, preguntad a vuestros padres) me daba cuenta de forma natural de los problemas que las empresas sufren debida a su mala organización o a algún fallo en la planificación o ejecución de determinado proceso. Por algún motivo hacía mío el sufrimiento de la empresa hasta tal punto que la última compañía para la que trabajé la dejé debido a una visita un viernes cualquiera al hospital con un cuadro de ansiedad enorme. ¿La razón? La imposibilidad de cambiar las cosas a mejor dentro de la organización y sus muchos fallos debido a desorganizaciones internas y falta de visión empresarial. Algo con lo que, he comprobado, no puedo convivir.

Por lo que durante mucho tiempo he pensado que mi futuro inmediato era el que consultor externo para la optimización de empresas. ¿Mi producto? El ahorro de dinero para la empresa a la larga haciéndoles más eficientes. Creedme, viendo las Pymes españolas y su modo de operar es un negocio muy necesario y que pronto advertirán las empresas pequeñas como su salvavidas.

Por supuesto hay empresas muy grandes trabajando para otras de las mismas dimensiones en el sector de consultoría, pero parece que tenemos olvidadas a las Pymes (y representan un porcentaje altísimo de nuestro PIB).

Pero, por algún motivo, el comunicar proyectos alternativos en una dimensión más amplia es lo que más me entusiasma, algo nada paradójico, dado que lo ahora alternativo será probablemente un modelo estable en un futuro, y dejará obsoleto el modelo presente.

Desde aquí animo a todos los emprendedores que, con su esfuerzo, dedicación y piratería (de la buena, de la que abre horizontes) son capaces de levantarse el telón con el que todos vivimos cómodamente para descubrirnos un modo mucho mejor de vivir.


Y doy las gracias a todos mis lectores por las nada desdeñables 1000 visitas en el primer mes del blog. Y os animo a comentar/criticar/discutir cualquiera de mis post porque es el único modo en que pueden mejorar.

En especial, discutir, que siempre será más divertido.